JPMorgan advierte que el petróleo podría alcanzar US$120 si el bloqueo en Ormuz supera los 25 días
Estrategas de JPMorgan estiman que los productores de Medio Oriente solo podrían sostener su ritmo sin exportar por unas tres semanas antes de agotar su capacidad de almacenamiento y verse forzados a paralizar operaciones.

El impacto de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán sobre el mercado petrolero ha llevado a las principales instituciones financieras a recalibrar sus proyecciones de riesgo. Aunque el crudo experimentó un fuerte salto tras los primeros bombardeos, la verdadera amenaza para la estabilidad económica global radica en cuánto tiempo se mantendrán las disrupciones logísticas en el Golfo Pérsico.
En un reciente informe, estrategas de JPMorgan advirtieron que la clave del comportamiento de los precios no es el conflicto militar per se, sino la duración de los cuellos de botella comerciales. El banco de inversión trazó un escenario crítico en caso de que el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial, permanezca bloqueado de manera prolongada por las acciones de Teherán.
Según el análisis de la entidad, los países productores de Medio Oriente solo tienen capacidad de almacenamiento para mantener su ritmo de bombeo habitual durante un máximo de 25 días sin despachar cargamentos. Si la interrupción supera este lapso temporal de unas tres semanas y media, los inventarios terrestres y las instalaciones flotantes llegarían a su nivel de saturación, obligando a las petroleras estatales a ejecutar cierres forzosos de producción.
Una paralización física de las operaciones representaría un choque de oferta drástico para el sistema energético internacional. Bajo ese escenario de pozos cerrados y exportaciones congeladas, JPMorgan calcula que la cotización internacional del crudo Brent podría dispararse hasta los US$120 por barril, niveles que no se registran desde los primeros meses de la guerra en Ucrania.
Un repunte de esa magnitud en los precios de los hidrocarburos amenaza con desatar una nueva ola inflacionaria global, castigando duramente a las economías importadoras netas de energía y forzando a los bancos centrales a mantener las tasas de interés elevadas. Mientras tanto, los operadores financieros miden el pulso del mercado día a día, esperando ver cómo el enfrentamiento altera el tránsito real de buques en la arteria marítima más estratégica del planeta.
Fuente original:
@zerohedge en X