La presión de China por desdolarizar el comercio choca con la defensa de Washington del rol global del dólar
La disputa entre China y Estados Unidos por el sistema monetario internacional vuelve al centro del mercado: Pekín acelera el uso del yuan en pagos transfronterizos, mientras Washington refuerza el papel del dólar como moneda de reserva y referencia financiera.

La competencia entre China y Estados Unidos por la arquitectura financiera global volvió a ganar tracción en marzo, en un contexto de mayor volatilidad en energía, tasas y flujos cambiarios. El debate se centra en si el avance del yuan en comercio internacional puede erosionar, aunque sea gradualmente, la dominancia del dólar en reservas, financiamiento y liquidación global.
Según reportes de Reuters sobre la expansión del uso internacional del yuan y análisis recientes de Bloomberg sobre el comportamiento del dólar en medio del shock de materias primas, el sistema muestra señales mixtas: crece la diversificación de monedas para comercio bilateral, pero el dólar conserva su ventaja en profundidad de mercado, liquidez y activos refugio.
En paralelo, publicaciones financieras y reportes de mercado citan que China ha reducido parte de su exposición relativa a Treasuries y ha impulsado más acuerdos de pago en yuan con socios comerciales. Esa estrategia busca reducir costos de transacción y dependencia de canales dominados por Occidente, especialmente en un entorno de sanciones y fricciones geopolíticas.
Del lado estadounidense, la defensa del dólar no se limita al discurso político. La escala del mercado de deuda pública de EE. UU., la liquidez de sus instrumentos y la centralidad del dólar en comercio de energía siguen siendo barreras estructurales para un cambio abrupto de hegemonía monetaria. Por eso, varios analistas coinciden en que la desdolarización, de darse, sería un proceso gradual y no un quiebre inmediato.
Para economías emergentes, incluyendo América Latina, el choque entre ambas estrategias implica más volatilidad en tipo de cambio, costo de financiamiento y precios de importación. El punto clave para empresas y gobiernos no es apostar a una sustitución total del dólar en el corto plazo, sino prepararse para un sistema más multipolar en medios de pago y exposición cambiaria.
Fuentes: ZeroHedge; Reuters; Bloomberg.
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